Wednesday, September 14, 2011

[Lit] Tlacaelel






¿Qué es esto tenochcas?¿Qué haceis vosotros?
¿Cómo ha podido llegar a existir cobardia en
el pueblo de Huizilopóchtli? Aguardad, meditad
un momento, busquemos todos juntos un medio
para nuestra defensa y honor y no nos entreguemos
afrentosamente en manos de nuestros enemigos. 
¿A dónde ireis? Este es nuestro centro. Este es 
el lugar donde el águila despliega sus alas y 
destroza a la serpiente. Este es nuestro Reino. 
¿Quién lo defenderá? ¿Quién pondra reposo a su escudo? 
¡Que suenen los cascabeles entre el polvo de la 
contienda, anunciando al mundo nuestras voces!

["Tlacaelel" - Azteca entre los Aztecas]

Monday, September 5, 2011

[Lit] Veinte y nueve






Ahí estaba caminando por la sexta vez en la misma calle, pero ya no era el mismo chiquillo. Mucho había pasado desde entonces, desde la última vez que visualizaba el mismo terreno. Ya sus ojos no veían con esa mirada mágica infantil sino con la mirada de un hombre que ha pasado por las garras de la tristeza.
Un festival de jazz y  los primos con los que jugaba desde niño caminaban a lo lejos, pero frente a él, el gran titán marítimo; el río, el lago, el mar que separaba a ambos países: Canadá y Estados Unidos. En cierta forma se sentía parte del lugar, siempre fue parte de las fronteras desde que su Ciudad Juárez lo vio crecer y convertirse en la persona que es hoy.

El motor del barco en el puerto se dejaba escuchar entre las notas del jazz, la gente de todos colores pasaban a su lado, razas y edades de todas, compartían la música y el buen vivir. La brisa del mar golpeaba su rostro marcado con cicatrices, se asomaba por la ventana del paisaje, la gente quizá pensaba que se trataba de algún tipo de árabe porque la población de estos es alta ahí. Pero la verdad nadie la sabría, su nacionalidad no importaba en este momento. “La vida misma marca y no necesito más cicatrices” pensaba él mientras arrojaba una mirada de esas que hechizan hacia el horizonte. Sus ojos ya para entonces se perdían entre los edificios rojos del otro lado de la frontera.

Las gaviotas peleaban por algo entre las nubes , se las trataban de comer como si fueran algodones de azúcar. Se dejaban caer al agua de vez en cuando en compañía de alguno que otro pájaro que no pertenecía a su clase. De lejos pudo ver que de nuevo su familia lo llamaba. Pero él se sentía parte del todo, sabía que el viaje lo habría llevado ahí por algo, algo existía entre los locales, entre los árboles, entre la gente, sabía que existía algún tipo de oxigeno que solo era parte de él y de nadie más. Un momento que muchos consideran el momento del renacimiento. Era verdad, sin duda alguna vivía la crisis de los treinta…solo que a él le había tocado a los veinte y nueve.

De pronto quiso alcanzar a su familia, caminó, pero algo le jaló. No fue algo físico sino algo más fuerte. El sonido del motor del barco le atrapo la atención y comenzó a ver como zarpaba del puerto este gran gigante de metal haciendo el ruido único que despierta al mundo marítimo. De pronto su nariz pudo oler algo nuevo, más bien viejo … pero ya no escuchaba el jazz ni olía a los hot-dogs, sino olía las castañas y el té negro.  El llamado a rezar el Corán retumbaba en sus oídos. Se había transportado al pasado, estaba navegando en el Bósforo y se encontraba en su amada Turquía. Sabía que el triángulo perfecto de Ciudad Juárez-Detroit-Turquía se había dado solo para él; El regalo de los dioses. Un regalo único que solo se le da a la gente que se pierde en las culturas y nunca vuelve, que se disuelve en la piel y nunca brota mas en ninguna otra forma de vida.

Al momento de regresar con sus familiares supo que no era el mismo y que aunque la vida le golpeara, lo amara o lo desangrara, él tenía que pasar por momentos similares para siempre hasta que se reuniera de nuevo con la creación. Sacó una pluma y pintó sobre su mano “29”, para recordarse a sí mismo que tenía que elaborar el escrito al llegar a casa.

[por Felix Medina]


Nota: Foto de la frontera entre Detroit, Michigan, USA y Windsor, Ontario, Canada.