Thursday, June 27, 2013

[Lit] Carta para el sentimiento del amor



¿Cuándo llegas y cuándo te vas?
¿Cuándo eres?
Te sigo leyendo y aun así…
No te conozco.

No bastan cien años para conocerte, mi vida para ti es la nada.
¿Qué eres?  Definitivamente lejos del placer físico.
¿Cuál es tu límite? ¿Eres normal o no?
Sueño, escrito, persona;  vivo y muerto.
Te escondes y  nunca te encuentro por completo.

No hay límite. Te enfrento, pero no hay fronteras.
Te quiero; pero no hay metáfora, ni hallazgo, ni sociedad con tu nombre.
No hay reglas, no hay un documento que me diga qué eres.

Ando buscando la carta para el sentimiento del amor.
Ando con ganas de leer las reglas a seguir, las reglas del Universo.
Me conozco, soy nómada en este amor desierto, este amor-mar sin cuerpo.

Soy un paracaídas en este azul amor, roja-amorfa-piedra  y mito templo.
Soy un viento en alta contemplación  y el amor sigue lejos, lejos.
La colina, las nubes. Me quiebro.  Tú me quiebras hoyo negro.

Este amor es pozo y cuenco, la poesía es ese tonto verso,  aun ese pueblo.
Guitarrita de verso, cuento de ungüento, la madre, la novia, ella, la estrella.
Ya, amor de carta, déjame  en paz, no me quieras seducir.
Yo no soy víctima tuya, soy un titán sensible hecho de trovador y fuego.

¿Qué no ves que estoy sufrimiento miserable anti -budista encuentro?




Félix Medina - Indianápolis, Indiana, EUA /  26 de Junio del 2013

Monday, June 17, 2013

[Trips] Montréal


Montréal: La ville éternelle                    *11 de junio del 2013 * Montréal, Québec,  Canadá*


¡Bienvenidos a Canadá! Decía la primer pancarta que vi en lo alto bajando del avión. Estoy orgulloso por alguna razón de estar aquí, en otro país que no es ni México, ni Estados Unidos. He llegado hasta una nueva tierra. La tierra de la hoja de maple,  de los alces, del hockey sobre hielo y de las tantas aventuras en el bosque.

Cada vez se agudiza más la percepción. Necesito viajar, me hace sentir vivo, es claro que es parte de mi, de mi existencia, de lo que vengo a hacer en este mundo. Siempre me pone en  perspectiva el viajar y me da una diferente visión, siempre regreso cambiado a casa, como si fuera un viaje metafísico  y no tanto corpóreo.

Hoy conocí mejor a mi espíritu, me conozco mejor gracias al viaje. Explorando una ciudad como esta, tan europea, tan diferente, y localizada en nuestro continente Americano, es realmente una intriga total. Hay mucho misticismo y magia. No puedo creer que todo está en Francés, que no hay nada más escrito mas que en dicho idioma. Todos a mi alrededor hablan esta bella lengua que no entiendo pero que esta relacionada a mi y a mi cultura, a mi pasado y a mi presente. Algo tan simple me transporta al pasado, me transporta en el tiempo y en el espacio.

¿Por qué en el tiempo? Porque los parques estan llenos de gente, todos haciendo pic nics, alguno que otro bajo el hermoso árbol hacienda ejercisio, otros quizá en bicicletas por los pequeños caminos y hay gente por todos lados caminando hasta consumir los kilómetros. Es muy romántico vivir aquí, las parejas se ven como si realmente sí estuvieran enamoradas. ¿Estarán enamorados unos de los otros? ¿Realmente existe el amor aquí, así como lo veo?

Hay alguno que otro trovador cantando en el pasto, el sol se mete entre los árboles y las notas musicales se disparan en el aire, los rayos del sol se quieren comer unos a otros, mientras, yo camino como un extranjero sumergiendose en la más calurosa bienvenida. El trovador a mi izquierda le canta al verano, es claro, está feliz y el de a mi derecha esta inmerso en un mundo que poco conozco. Malavareando.

Por fin me di cuenta de lo que estoy compuesto, en un por ciento. Por fin apenas me estoy dando cuenta de lo que vengo a hacer en este mundo. Esto ya es un avance me repito, y me siento totalmente agusto conmigo mismo por lo menos en un segundo, un segundo que vale la pena, que hace que valga la pena todo mi pasado, todo el viaje , todo el proceso de venir hasta acá.
Sin los idiomas no puedo vivir, es  claro, sin las culturas del mundo no puedo respirar al Universo, sin los viajes y el romance de la vida no puedo vivir, me podría casar con esto y vivir de esto solamente día a día, es tentadora la vida así. No puedo existir sin estas realidades estoy seguro de eso. Por lo menos en este momento de mi existir así lo considero.
Después de esto me caen diferentes veintes y poco a poco la cadena de pensamientos se desarrolla en mi cabeza. Mi nacimiento en México, mis padres, mi familia, el conocer a mi hija y a su madre, todo lo que esto conlleva. Era mi destino pisar esta tierra francesa en Canadá, era mi destino despertar por la mañana decir Bon Jour y seguir siendo yo. Era mi destino consumir esta cultura sentirla mia por siquiera algunos días y vivir de ver al sol directamente y cara a cara sin ocultar nada.

Descurbrir el llamado de la vida sentado aquí en un café, leyendo [o pretendiendo leer en francés] el periódico y comer un panecillo dulce junto a un delicioso café negro. Me da una satisfacción que me da un aire de ser un hombre desacaradamente suertudo y con una vida de envidiarse. ¿Qué tengo? Nada. Solo estoy comiendo un pan y tomando un café, sentado  en una estación de metro. No tengo nada.

Dejo a Montréal, sí, lo dejo y se va. Pero conmigo se queda la ciudad eterna, la que nunca se olvida, la que me hace pensar, la que me hace sentir vivo, amado, querido y romántico, por fin, por fin de nuevo creo en el amor. Vine a un país extranjero a buscar el amor, no lo encontré, voy a otro país extranjero a buscar el amor y encuentro el verdadero amor, ahora sí, lo encuentro una y otra vez. Ya no está en ninguna mujer, sino en todas partes. Mi amor anda cruzando fronteras como si derrumbara montañas, como si mi andar fuera un volcán que se mueve y que anda descalzo, sin nada que esconder. Eso es… ya no tengo nada que esconder.

Conmigo se quedan los cafés de la mañana, el petit déjeuner ,los croissants, las tártaras de salmón, el viento europeo, los ladrillos de la calle, sus piedras, los pequeños letreros de alto que dicen arret,  las razas que se mezclan. Clavo en mi corazón a mi querido veux port,  Mont Royal, La basilica de Notre Dame con sus estatuas de Madera que son como abismos en mi pecho.
Aquí se me quedan mis aires de grandeza, la belleza de nuestra raza, aquella se combina de dos y más, aquí se me queda parte de mi andar y en mi alma se queda grabada la ciudad como lanza encajada en el espíritu. Esta ciudad es el pueblo de mis sueños, en este momento me pertenece.
Me siento sumamente afortunado de estar tocado por el amor de esta ciudad eterna. Montréal me ha dado el más grande regalo que una ciudad le puede dar a un hombre; el de amar a su propia vida y dar la vida por ello.


Félix Medina