"Crónicas de un desconocido"
Me acuerdo
cuando acariciabas mis manos y me contabas tus historias de vida. De cómo
llegaste a hacer todo lo que hacías, de cómo llegaste a ser un ser.
Ambos
sabíamos que no me convertiría en un matemático, mas te ofrecías a darme un
juguete por cada diez en dicha materia. Ahora resultó que mi destino era otro
tal y como lo tenías previsto, soy un hombre de bien abuela.
Puedo decir
que con todo y mis caídas, mis fracasos, mis errores, soy un hombre de bien. No
necesito que nadie me lo diga, entre más avanzo en la vida más me doy cuenta
que voy por el buen camino y más difícil se me hace caminar. Lo cual es un buen
signo de que voy en el camino que sembramos los seres humanos cuando nos
enfocamos en realizarnos con paz y felicidad. Si me hubieran dicho lo difícil
que sería alcanzar la felicidad no hubiera elegido este camino.
No soy matemático,
es verdad, pero voy andando en las leyes de la vida como si conociera lo básico
de una geometría sagrada. Aprendiendo en cada persona y en cada situación. Si
supieras que no fuimos, ni somos, ni seremos mexicanos. Que traemos una carga
emocional respecto a donde nacimos, pero que sin duda alguna puedo decirte que
pertenecemos al mundo. ¿Por qué no te puedo dejar ir? ¿Por qué te amo tanto?
Soy
realmente un ser multi-colores, sin definición, sin objetivo concreto, navego
hacia mi comprensión de luz, ando como si todos fueran mis hermanos. En otros
idiomas a veces encuentro más felicidad que en los míos, por eso a fin de cuentas
nada me pertenece. En la ignorancia, en lo desconocido y en la obscuridad he
encontrado mi verdadero ser. En el prójimo me he encontrado y siento que tú y
yo somos el mismo gran espíritu. ¿En que sendero espiritual nos veremos abuela?
Voy entre
las nubes en un sendero cubierto de estrellas fantasmas, un vórtice de
sentimientos. La incertidumbre, los viajes, las aventuras, los sentimientos se
galopan entre sí como si estuviera en una carrera hacia la nada. ¿Es esto lo
que significa ser un ser humano? Ahora entiendo porque emergí de las entrañas
de mi madre. Pero sin duda se que muy dentro de mi corazón pertenezco al gran
conglomerado de falsificadores de documentos que nunca fueron y que nunca serán
alguien, pero existimos.
Sí, existimos
entre las moléculas; entre el pasto, entre las temporadas, porque caigo como
cae la nieve y como cae un árbol partido, caigo como un inmigrante ante la
eterna persecución voraz y siento que soy ellos, y es que sí lo soy. Soy una
lengua, una danza, el otro, yo, desierto, bosque, montaña y miel.
Soy un
desconocido, no sé realmente a dónde ni cómo voy, ni llego a donde llego.
Siento lo que tengo que hacer y lo hago. Me dejo llevar cual río, me dejo
llorar como ojos tristes, me dejo escuchar como un oído al viento, soy tal
sonido de la noche y me detengo siempre que pienso en todos. Es sagrado pensar
en todos. Definitivamente mi vida es una recopilación de las crónicas de un
desconocido.
[por Félix Medina-- literalmente volando por las nubes en algun lugar entre Indiana y Arizona]