Espíritu humano:
Espíritu animal:
Espíritu vegetal:
Espíritu elemento:
Espíritu infinito:
Así vamos
caminando, rompiéndonos el ego, de pronto no soy yo, ahora soy tú, me entrego.
Soy tú, soy tú, soy tú y me regreso por completo a mis orígenes: la voz de la
creación cósmica.
Te perdono
antes de que me hagas daño, te amo por sólo existir, te reconozco… eres vida. Te
amo porque eres yo y yo soy tú. Somos. Somos. Somos.
Así vamos respetándonos,
curándonos mutuamente nuestras heridas, tapando nuestros huecos, cubriéndonos
nuestras caídas, los unos a los otros, haciéndonos nosotros, haciéndonos
música. De pronto las notas melódicas, las células, las misiones, los planetas y
todo este trayecto crea nuestro día.
De pronto
alabo al día como si fuera mi único dios, me alabo a mí mismo en las mañanas, alabo
al sol en las montañas, alabo a Dios y te alabo a ti. Nos alabamos mutuamente
para siempre, cantamos alabanzas en millones de lenguas y religiones algunas
físicas, otras etéreas.
De pronto
ya no hay diferencia, matemáticas, animales, luz, cielo, tierra, garganta, patrones
de figuras, llanto, risas, obscuridad, muerte, viajes adentro y afuera, demonios
que se pasean. Ya todo se revuelca sobre
y sobre y sobre todo, todo, todo, todo y sobre todo.
Al final
del poema cósmico ya no siento a esta ave de mi corazón volar, sino estoy
completamente entregado: soy el ave, el viento, la sangre y cielo. De pronto así
caminando mis sueños me doy que cuenta que ya estoy viviendo mi sueño, que
estoy construyendo todo a mi paso. Soy un arquitecto. Soy Dios.
Así
caminando me doy cuenta que cada palabra que escucho y hablo es perfecta. Me
doy cuenta que el mejor lenguaje viene de la mente natural, de las entrañas del
universo, de nuestra madre, del planeta, todo viene de ti. Todo lo que tú dices
es perfecto. De pronto me parece necesario intentar amarte como Dios te ama,
amarte simplemente porque existes, porque eres tú.
Ya todo es
perfecto y las voces se unen, somos trillones de partículas conviviendo a diario.
Todo lo que llega a mi vida es perfecto. De pronto así, entre las altas
vibraciones de los misteriosos cantos, de las nubes abiertas, de los
relámpagos… escucho que la muerte es vida. Se abre el cielo y la tierra. Ya no
le temo a la muerte, de pronto la muerte se vuelve inclusive un día a esperar
con dulzura, un día a esperar con amor, porque la hago mía como hago mía la
vida.
Porque la
muerte es despertar, y vivir es un sueño. Porque la muerte es vida y la vida es
muerte. Porque estoy caminando lo que construí con mi hermosa mente milenios
atrás, porque de pronto el significado de la vida yace en todo, es un arcoíris.
Cuando respiro es un milagro, cuando te veo es un milagro, cuando pienso es un
milagro, cuando veo muerte es un milagro y cuando veo vida es un milagro.
Estoy vivo
de todas formas y para siempre, en el siempre de los siempres, soy todas las
lunas y todos los soles que jamás puedan existir, expandiéndose mientras hablo.
Las estrellas vendrían a ser explosiones que me recuerdan a la eternidad de
nuestras vidas.
Allá se
vuelve acá y todo se vuelve todo. Pura vida y pura muerte a la vez. Los espíritus
se unen, somos un huracán de lenguajes que nunca existieron y existieron para
siempre, de pronto soy insignificante y al mismo tiempo soy la creación
infinita, soy lo más grandioso y lo más insignificante a la vez.
¿Cómo
explicar todo?, ¿Cómo explicar el vuelo infinito de este poder que siento?, ¿Cómo
explicar que somos Dios, que somos ángeles, que somos animales, que somos todos
los espíritus, todos los rituales, los elementos, los vegetales y que
celebramos la existencia con y sin cuerpo?