Las patadas del muerto escrito por Félix Medina
Siento que me
traga un abismo, me traga por dentro y me escupirá mañana alto.
Ando como si me
bajara de una montaña rusa, todo mareado. Siento como si me hubieran golpeado
con un martillo por todo el cuerpo. Paliza. Siento pesados mis pies, como si se
estancaran en el lodazal.
Siempre he sabido
que yo no estaba bien, no la puedo culpar, mis pensamientos estaban fuera de
contexto, lejos de la realidad y en cierta forma continúan siéndolo. Tengo que enfrentarlos
a ellos y no a ella que no tiene nada que ver.
Sigo en esta
batalla infinita que me verá morir algún día. Pero siempre daré lo mejor,
siempre estaré cambiando. Mientras cambie, re evolucione, pues no importa
cuantas veces caiga. Voy a triunfar, así quede solo, acompañado, vivo o muerto.
Que interesante,
cuando uno piensa que nada puede salir peor, siempre hay más. Es risible. Siempre
hay más para crecer. Tengo que por fin darme cuenta de las llagas que yo mismo
me abrí algún día y lo cuanto que necesito cerrarlas, sellarlas y dominarlas.
Me tengo que dar
cuenta de lo cuanto que necesito escribir una nueva vida.
Buscar el camino
de en medio no es fácil, no irse al extremo es extremadamente difícil ya que el
EGO empuja a que hagas exactamente siempre lo opuesto, para sentirte
ficticiamente “bien”. Ahora sí me aferro a algo: a odiar a esos demonios
internos que tengo. Estoy clavado en la más fiera batalla que se libra por mi
libertad mental, emocional y espiritual. Nunca había presenciado esto, es un
dolor intenso que a fin de cuentas sé que algún día me dará una paz especial. Sólo
yo sé cuando llegará el final. Sólo yo tengo el control, ya nada esta allá,
todo me emana del ser.
Liberar estos
sentimientos se vuelve casi un ritual, una obligación hacia conmigo mismo. Ya
no puedo, no soy, no seré nunca el mismo. Siempre estaré en constante cambio,
ya no me importa mi camino ficticio, me importa el camino de mi corazón. Poco a
poco se va cayendo ese sistema ilusorio que forme a tu alrededor, a mi
alrededor. Poco a poco se va destruyendo una imagen que me tenía amarrado de
los pies, que me corto mis alas, poco a poco se va desvaneciendo el aliento mortífero
de mi ilusión. Tengo los dientes filosos pero esta vez intentaré ser más
inteligente, no me puedo dejar llevar así tan fácil por lo que siento. Soy un
ser pensante no un cuento.
Miles de opciones
de palabras para decirte, todo ensimismado sin sentido alguno, son las patadas
del muerto que se ahoga. Son las últimas oraciones en este santuario, las
puertas se abren, así abandono esta ritual de muerto, me transformo en una
especie de ateo. Aunque yo sí creo en muchas cosas, tengo fe, tengo muchas
armas para ponerlas cerca de mi razón y no dejaré que esto me hunda. Me elevaré
e intentaré estar en medio en este camino. En medio, siempre es tan “Desgraciadamente”
difícil, en medio dónde solo pocos pueden estar. Dónde solo los maestros anidan
su hogar. Ya no puedo más, me rindo, déjalo ir, esa voz, la que me conoce, yo
lo dejo, un respiro. Ya ves finalmente estoy vivo.
Indianpolis IN USA / Date: 15/3/2013
