Monday, December 22, 2014

Salsalitou [Incluye "De arrecifes y sueños"]


Estoy sentado en la plaza principal del pueblo, café con leche en mano, despertando. Hace tanto tiempo que no me detenía, así, a estar tan tranquilo, escuchando mi respiración, a sentir como los pulmones se llenan de oxígeno marítimo. ¿Cuántos hombres caminan sus sueños?

A lo lejos una sonrisa, un bigote, es todo lo que veo, sonrisa, bigote, dientes casi completamente blancos. Se alza una botella de mezcal y me hace un cuernito con la mano, indicándome que si quiero tomar. Con una cálida sonrisa, le respondo moviendo mis labios: “no gracias”, al menos quiero pensar que sí fue cálida, porque recuerdo hacer énfasis en mi cariño, armonicé por lo menos moviendo mi cabeza negativamente a la par de mis silenciosas palabras.

Son las ocho de la mañana…”no mames”, pienso. ¿Cómo es posible que alguien tome mezcal a las ocho de la mañana? Inmediatamente mi ego comienza a destrozar al pobre hombre, yo soy mejor, yo no soy alcohólico, yo no destruyo a mi ego así, bebiendo, yo lo destruyo con mis pensamientos. Ahhh muy chingoncito yo. Pienso que soy mejor que él por eso.

Después me doy cuenta que inclusive dentro de su “alcoholismo”, aun esa parte cálida de ser humano, esa apertura de corazón, existe, y es gigante, es infinita, infinitamente increíble. Inclusive dentro de su delirio humano el ser, el espíritu prevalece. No importando que sea su vicio, no importando que sea su única amiga [a las ocho de la mañana], esa botella, me la obsequia a mí, a un total desconocido. Ahora de destrozarlo con mi ego me voy pal’ polo opuesto, siento compasión y simpatía por él. Y hasta me dan ganas de decirle: “te quiero”. Te quiero porque existes y tienes corazón, y estás vivo. Te quiero por compartir este momento de vida conmigo.

El pueblo tiene lo suyo, no lo puedo negar, lo mejor de lo mejor se une con lo peor de lo peor. ¿Cuántas veces he dicho esta frase en otros de mis escritos? ¿Pero cuántas veces lo he realmente sentido como ahora? En este pueblo no hay perdón, porque no hay nada que perdonar, vivimos todos como encantados por un sueño, estamos en éxtasis, vivimos como si estuviéramos cosechando el eterno placer…uno que solamente para nosotros la vida aquí nos puede brindar.

Los hippies se regocijan viéndole las piernas a las americanas, casi están al rojo vivo, el sol las pone doradas, como color arena. Los músicos en la plaza y en la playa tocan con todo y por todos lados, como si vivieran realmente de eso…quizá sí.

Desfiles de surfeadores, altos, bajos, chaparritos, grandecitos, paisanos, canadienses, americanos, europeos, australianos…hasta chicas guapas de tutti frutti se pasean con las tablas bajo el brazo. Un deporte llamativo y exageradamente placentero... ¿Qué se yo del surf? Alguna vez me dijeron que el único problema con surfear es que una vez que agarras una ola ya no quieres hacer otra cosa más que agarrar olas.

“Cuidado… es adictivo”, me dijo un señor parado en medio de la arena vendiendo pulseritas y lentes de sol. Yo sonrío, porque alguna vez he soñado con ser alguien así, sí, alguien así como un deportista extremo, con unos brazos musculosos y unas piernas chingonsotas. ¿Acaso no lo hemos soñado todos o casi todos? Pero ahora me conformo con vivir aquí, irme a nadar antes del atardecer, sacar a los turistas a la selva y subir montañas. Esto ya es de por si todo un logro. Vivir aquí es todo un éxito, en serio, toda una meta alcanzada.

Se nos puede ir la vida viviendo así, comiendo quesadillas de camarón "al chipotle" por la noche, amaneciendo con el sol pegadito al mar, como si fueran dioses gemelos, el astro como un ojo divino que brota, el mar ruidoso pero sabio, el fuego como un guiño de la creación. Se nos puede ir la vida aquí, sentados en la arena, meditando con el movimiento de la evolución, viendo como se parte en pedacitos el mar sacando baba y creando mitos. Se me va la vida aquí, bombeando este corazón con fantasías, conociendo visionarios de todas las edades y culturas, inmigrantes, extranjeros, paisanos, todo mundo se ha perdido como yo aquí, algunos unos días, otros unos meses, otros años, otros pa’ siempre, otros pa' que les cuento. Pero todos nos perdemos, porque esto es… como diría un amigo americano que no puede pronunciar las palabras en español, “esto es…Salsalitou”. Creo que lo que quiere decir es…Sayulita. En el estado de Nayaritou, en Méxicou.

Me coloco en posición de escritor, muy pipiris nice, me tomo de la mano con la mente y comienzo a escribir, como lo hacía antes, poesía, escrito, ensayo, cuento corto, que más da la etiqueta que le ponga.

Escribo y ya está. De un lado la señora pidiendo dinero: “Peso por favor”, del otro lado el americano pregunta al vendedor: “¿Cuánto por esto?, y de frente a mí un citadino de la capital platica con su amigo: “No manches mano, en serio…”. Sí, me doy cuenta que estoy en México y que la cultura florece de la forma más deliciosa, se desparrama como miel, así es la gente, y las palabras ahora me llegan, que comience mi escritura.  Abro mi cuaderno, pipiris nice, saco la pluma, a ver qué tal:

*De arrecifes y sueños

¿Quién me puede alumbrar el camino mejor que yo?
Perdonando voy avanzando, comprendiendo voy estudiando, si no es con amor…no.
¿Acaso no es la vida aquella estrella que me forjé a mi mismo entre los dioses?
Dios me mantiene en esta eterna danza, el humo me sujeta en las entrañas de lo etéreo.

Cuestionándome me encuentro, sacudiéndome me despierto, adictiva medicina llamada vida.


Pasaron los días de los credos,  pasaron los días del naufragio atravesado con arpón.
El pescador se convirtió en la red que lo atraviesa, sepultado en el fondo obscuro del pasado.
No pierdas la razón viendo al sol cuando estás hecho de compasivos arrecifes ancestrales, fuiste océano.
Atrapando sueños atrás del miedo, vivo así como alguna vez la voz pura nos dejó a los cinco años.


¿Dónde estás ser humano? ¿Cuándo te perdiste en el encantamiento del sueño?  

 La multitud me tiene aconsejado con una moneda; dos caras se lanzan al viento, el futuro y ésta… la gloriosa incertidumbre.

La mayoría del tiempo sólo entiendo de oleajes y canciones, la mayoría del tiempo sólo capto a la fragata con su lengua blanca andar por los manglares.

Las olas pasan, el tiempo no se detiene, mi mente de repente presiente; un ir y venir se ríe de miedos alejados por altamar.
Ahora sólo entiendo que nos casamos con nosotros mismos para antes que llegue el amanecer. Y ahí estaremos entre los granos de arena, las olas que se rompen y las islas que nos conforman al nacer.

Sayulita Nayarit México
18/Diciembre/2014



Saturday, December 6, 2014

[Cine] Interestelar




Interestelar [Interstellar] no es un film común y corriente acerca del espacio. Yo lo pondría entre los grandes films de ese género como lo es el ya clásico 2001: Odisea al espacio de Stanley Kubrick.

El permitirnos viajar hacia las estrellas, ir más allá de lo que conocemos, introducirnos en túneles de tiempo y jugar con la física ha sido algo que siempre estará como un enigma para la raza humana de esta generación.

En esta obra del séptimo arte se nos permite ir con los protagonistas a explorar esos mismísimos lugares, pensamientos, emociones y soluciones a problemas no antes analizados por el ser humano.

Lo que me impacta más de este film, no son los excelentes efectos de sonido y efectos visuales que tiene el film, no son los paisajes ni los colores, ni nada de tecnología…sino la temática que nos presenta. Nos enfrenta a una serie de cuestionamientos internos fuertes, serios. Nos hace sentirnos en un shock constante con lo que vivimos hoy en día y nos presenta también un paradigma de vida. Las preguntas llegan como parvadas de pájaros a nuestra mente.

¿Qué tipo de relación tenemos con nuestro planeta? ¿Hacia dónde va la humanidad? ¿Qué tipo de vida llevamos? ¿Quiénes somos y de dónde venimos? ¿Qué daríamos por ver a nuestro planeta sobrevivir ante todo? Y lo más importante para mí: ¿Qué legado le dejamos a aquellas futuras generaciones de seres humanos, a nuestros hijos e hijas que vienen después de nosotros?

En el transcurso de este recorrido por las estrellas y la evolución de la raza humana vemos algo mucho más humano, el amor. Un amor entre un padre y sus hijos. Es imperativo conocer el amor que habita entre los seres humanos, que es el mismo que rescata y continua evolucionando en el universo. La clave de la existencia del universo es precisamente eso, el amor. Algo aparentemente tan sencillo como el amor familiar puede salvar al planeta, es realmente increíble. De ahí se lanzan con el film una serie de cuestionamientos importantes que nos debemos hacer todos como seres humanos.





Me impresiona mucho que esta peli toma todo lo necesario, todo lo que se debe de tener en la vida para progresar, todo lo importante y lo hace parte de la peli. Por ejemplo: la amistad, la comprensión hacia lo incierto, la compasión, la tolerancia, el ya mencionado amor, la preparación al cambio, el coraje, la disciplina, el sacrificio, la valentía y tantas cosas que son necesarias para crecer, no sólo como personas sino para ayudar a la expansión espiritual y física del universo, de la creación.

Realmente al salir de la película, al salir del cine, sentí como si me hubieran dado un coctel de drogas para cuestionarme el viaje astral de mi existencia: ¿Quién soy? Hace ya mucho tiempo que no me sentía mejor al salir de una película en el cine, me sentí evolucionado con tan sólo ver el film.

Esta es la gran obra que le permitirá a su director Christopher Nolan consagrarse como uno de los grandes cineastas de nuestros tiempos. Ojalá que la obra llegue a todo el mundo y que nos demos cuenta que necesitamos trabajar muy duro como comunidad internacional para progresar, pero sobre todo necesitamos trabajar internamente para realmente tener una comunidad sólida, basada en el más importante sentimiento del ser humano: el amor.

Una obra que no nos cuestiona nuestra existencia o no nos da algo en que pensar no puede llegar a otra categoría más que a puro y vil entretenimiento. Les sugiero que si aún no han ido a verla, vayan al cine y se den una empapada de datos científicos… pero sobre todo... de amor.


País: EE.UU / Director: Christopher Nolan / Año: 2014 / Guión: Jonathan y Christopher Nolan / Actores principales: Matthew McConaughey, Mackenzie Foy, Timothée Chalamet, David Oyelowo, John Litgow y otros más.