Y salí del
vientre de mi madre,
para comprender
mi lugar en el mundo.
Levanté la primera
piedra,
para observar
mi lugar en el mundo.
Aprendí a
hablar,
para escuchar de mi lugar en el mundo.
Toleré
atento,
para aprender
de mi lugar en el mundo.
Vi el sol,
me quemé los ojos,
para sentir mi lugar en el mundo.
Aprendí de
la abeja trabajando con la flor,
para nacer con mi polen del mundo.
Me vi
crecer entre los dedos del sufi,
para bailar
con mi lugar en el mundo.
Reflejando en
el agua,
la obscuridad de los poros se abre…
Y en el silencio, floreció,
mi lugar en el mundo.
En donde no
importa lo que veo,
no importa
lo que siento,
lo que
odio, lo que amo,
lo que
idolatro, lo que destruyo,
lo que
escupo, lo que construyo,
lo que como,
lo que no entiendo,
lo que
enseño, lo que profeto,
lo que
callo, lo que hablo, lo que engaño.
Todo plasmado
está,
como una
huella de polvo,
en el
espacio, en el sin tiempo,
en el
vientre de mi madre…
En donde
abro la boca que nos une a todos,
y la
cascada de estrellas, fluye,
se derrama…así..
tal cual.