“No me atrevo” o “De caminatas en el hielo”.
¿Cómo le respondes
a la noche cuando es fría y ajetreada?
¿Cómo le
respondes al viento cuando te acaricia suave la mejilla?
¿Cómo responder a
esto si ni siquiera conozco lo venidero?
Con algún
lenguaje de sordomudo quizá,
con alguna
memoria de antaño,
o hasta con las
hojas que caen y van pasando de año en año.
El cuerpo cae
enfermo, pero la mente esta sanando. No hay espacio.
Las manos caen a
un costado, la meditación está trabajando. No hay tiempo.
No hay espacio,
ni tiempo, ni daño y menos aún no siento tu mano.
No me atrevo a
hablar de ti,
a pasear en la
Habana, el mar,
a pasear en
Estambul, las gaviotas…
Y mucho menos a
pasear en los bosques verdes y empapados…
No me atrevo a
tocar tu nombre,
a cantar los
viejos cantos,
a escribirte
poesía y…
Mejor aún a
dedicarte mi vida.
Si las auroras
boreales tuvieran música,
al fondo de
ellas, entre sus colores místicos,
juro que oiría
nuestras pláticas armonizadas.
Sujetadas por los
coros de los esquimales y
acostumbradas a
las duras caminatas en el hielo.
Yo la sujeto a
ella [en el fondo…tú].
Félix Medina 8/2/2013 [Indianápolis, IN USA]
No comments:
Post a Comment