Ojalá me
vaya lejos, astro-viaje, para no encontrarnos. Quiero saber de ti: que no sé
nada. Desconocer a la nueva persona que habita. Que alguien más te proteja. Que
surja tu isla.
Prefiero huir,
señales de humo. Soy silencio: lluvia de otoño, hoja cayendo. Prefiero verte árbol en tu mundo que en el mío.
Escucho el
goteo, no soy, veo tu rostro de perfil. Ofrezco mi fracaso para esconder mi
temor y nace otra perspectiva de estrella. Polvo, la rama que se quiebra en el
silencio de esta tierra.
¿Cuántas
veces puedo regresar a sentarme? Silla de máscaras, silla de montañas, silla de
risas y silla de susurros directo al oído, [el izquierdo que es el que se rompe].
Tan sólo
veo la fotografía roja y azul, y no es versátil, es muda como yo.
Y en mi
archipiélago donde desgraciadamente vivo, pinto mal, muy mal. Tan mal que a
veces me toman de la mano esos animalitos chiquitos, los frágiles y me dicen
que soy el cloro de los colores.
Pero la música
siempre presente, mi vena muy volcán, y es la nota que indica que mi corazón está
al rojo vivo, esto me mantiene catapultándome constantemente.
Transformo
los números en poesía. Me como la centella a bocados, como si fuera aire, a mi
no me importan las bocanadas de aire. Y así como, como ningún otro come aires. ¿Yo
nube? Quizá.
Sólo hago
el amor en el oleaje nocturno, entre ustedes y de cuclillas para no ahogarme en
mi tormenta. Sólo hago el amor entre las rocas. Que a veces son camuflaje y nebulosas.
Curioso es sexo pero es éter.
Universo, contémplame
negro, no vaya a ser que me vuelva desierto, mantenme en tu loto. Nodriza, levántame
y reviéntame en tu fin de ciclos: vidas infinitas: la rueda.
Duermo
solo, como glaciar flotando en los
pulmones de Dios. Como hielo que se derrite lentamente en mi sueño. ¿Y tu sueño?
Te repito
que soy muerte, yo soy un glaciar en el dos mil trece.
Caigo, abismo, profundo en lo profundo, boca de pez, no pertenezco. Solo reboto y
crezco con el agua nueva, color claro y preciso. Azul que ahora es flor. Planta
que brota en el invierno.
Embrión dentro de una semilla de galaxia. No me conozco
en este caparazón todavía, pero que ría quien ría, por lo menos no soy jaula
móvil.
Mi amor no
es suficiente, enamorarse pasa a ser cómplice del siglo veinte… todo es tan
impreciso, tan caótico y tan perfecto. Converso con ese códice, con el código de
la inscripción, hablo con el arco iris, nos flexionamos la boca con fuego,
lingüística de la dinámica.
Que no me
digan poeta, aborrezco ese nombre. Supremo apodo que ensalza al hombre…quiero que sepan de una
buena vez, que yo no soy poeta, que soy hombre.
Félix Medina - Indianápolis IN USA [31 / X / 2013]
El amor amor!!! hun ik
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