No el
enamoramiento de las personas románticamente hablando, sino el de la vida, el de
los estados de ánimo, me entrego cual cardenal rojo-sangre a la nieve, haciendo
énfasis en la diferencia de los colores entre mi piel y la madre naturaleza.
Así,
enamorado de la vida me dispongo a degustar de las experiencias que esta me brinda.
Sabiendo que el día de mañana me toca caer pero en el presente me tengo que
enfrentar irremediablemente con la felicidad. Así navegando con la esperanza de
hoy, me permito llegar a islas inhabitadas de sentimientos aun desconocidos.
Comprendo perfectamente mi existencia y el recorrido a ella, comprendiendo la
muerte, la vida y siendo un discípulo eterno de la hermosa humildad.
De rodillas
me dispongo a orar, no hacia ningún dios, sino a nosotros mismos; la creación, nuestro
gran espíritu, el que nos cubre de regalos constantemente. Nos mantiene el gran
Universo consentidos sin duda alguna, una y otra vez dándonos lujo, regalándonos
lo mejor a cada momento. Tenemos los más grandes y hermosos presentes que jamás
los seres humanos hemos podido pedir: amamos y nos aman, tenemos familia,
tenemos un techo donde dormir, tenemos amigos, tenemos camas donde reposar, tenemos comida siempre en nuestra
mesa que nos permite seguir viviendo y pensando, tenemos todo lo que
necesitamos para el recorrido de las lecciones espirituales tan necesarias.
Es un honor
construir con todos mis amigos y familiares la vida día a día, paso a paso, es
un honor seguir enfrentando la vida con todas mis fuerzas, mientras ustedes
leen mis frases. Cuando pienso en las cosas que han pasado y que podría cambiar...
no pienso en cambiar nada. Mis palabras me harán responsable de ahora en
adelante por lo que soy.
Mi objetivo
de vida; endulzar al prójimo con mi energía, endulzarle su vida con mis
palabras, y que se sienta acariciado y amado por lo que digo. Sin importar
quien sea, amar a todos como amaría a mi familia es mi objetivo de vida. Amarles quizá algún día a todos por lo que son, tal y como amaría a un amante.
Es un
objetivo que me planteo hoy, derecho y directamente a mi corazón y a mi espíritu.
Porque el mundo lo necesita, porque es mi destino, porque todos los que me han
enseñado a vivir, me han demostrado que no hay nada mejor en la vida que amar
sin ton ni son, que amar con todas las fuerzas y respetar al prójimo con un
suma compasión.
Si pudiera
explotar lo haría, ya que en este momento el cuerpo no es, sino la mente y el espíritu.
Espero que algún día recordemos todos… la verdadera importancia de este viaje
espiritual en este planeta, y nos unamos con los demás seres vivientes a
emprender una búsqueda sincera a la eternidad del yo.
Con amistad
pero sobre todo con mucho amor,
Félix
Medina
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