Nos reducen
a nada.
Primero nos
roban la tierra, y se educan a olvidar esa historia.
Después nos
venden la idea de soñarla y trabajarla… pero sólo para ellos.
Después nos
ponen nombres, nos dicen lo que ellos creen que somos,
pero no es
suficiente ahí, esto sólo es el comienzo, después de eso, también nos tienen
miedo, como si fuéramos monstruos, y sólo porque nuestra madre nos habló en otro idioma, por trabajar
la tierra tan duro que nos sangran las manos.
Nos tienen
miedo por ver la vida a colores, por sonreír, por amar al sol. Pero no es
suficiente ahí.
Después de
eso nos menosprecian, ya que no somos suficiente, aún, no, es que rezamos diferente,
nos excluyen,
nos vuelven a reducir a nada, los perros son tratados mejor, ellos sí son
legales.
Ilegales
nosotros, nos ponen la etiqueta del no existente, vivimos como fantasmas, vidas
fantasmales, transportes fantasmales, escuelas fantasmales, trabajos
fantasmales, hablamos pero no se escucha, fantasmas al fin y al cabo fantasmas.
Pero esto tampoco es suficiente.
Ahora nos
quieren fuera de la tierra, nos quieren sacar, eliminarnos. Para olvidarnos así
detrás de un muro, muy sencillamente.
Ahora nos quieren vender la idea de que
lo justo es que construyamos el muro, claro, es para nosotros, prácticamente nos piden que
nos suicidemos, nos quieren matar pero que no sean ellos, que alguien más lo
haga, es una cobardía a escondidas.
¿Hasta cuándo
me voy a dejar pisar? ¿Hasta cuándo me voy a dejar escupir?
¿Hasta cuándo
voy a despertar? ¿Dónde está mi espíritu?
Lo han
pisoteado tanto que me he olvidado de él.
¿Hasta cuándo?
¿Hasta cuándo viviré en la sombra?
¿Hasta cuándo?
Félix Medina
Dedicado
a todos los inmigrantes, refugiados, exiliados de todas las naciones, razas,
edades, y géneros.
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