Aguila
Te extraño
por el poder de tus alas, de tus joyas/mares,
de tu raza y de la puesta del sol [hoy curiosamente en la mañana]. Te tengo
metida, incrustada en mi corazón con todo y la guerra, la muerte y lo
putrefacto que llevas en tus ojos.
Vives como si
fueras un fantasma eterno, con más vida que la luna. Aún puedo oler las olas
saladas que viven en un juego eterno de mi mente. Ellas cantan sus silbidos
taciturnos. Aún puedo hablar tu lengua y expresar ideas en las entrañas de las
montañas, las que me vieron formarme desde nacimiento.
Vivo como si te
amara siempre, como si cada respiro fuera para ocupar una pluma de tu alada
imaginación. Cuando escucho de ti, mi mente vuela, se acomoda, comienza la
peregrinación/vórtice. Cuando tú logras
algún objetivo yo lo logro también, y me siento afortunado por ser víctima de
tu única educación de amor; de oliva, de paz, de historia.
Me formaste como
a un guerrero, represento la hermosa selva que nos dio un hogar. Represento tu
vanguardia y su futuro, un penacho de lo que será. También tengo como escudo
una morada de refranes y estudios que emanan de la sangre, del corazón y de los
volcanes que te engendraron. Mi ataque eres tú. Cuando hablas, tu fuego/lanza que
es vida, me quema y me convierto en un extraño/masoquista seguidor a la
distancia.
Adaptación
Es difícil, la
danza aquí se alarga como la víbora y cala como los colmillos de una daga. Te
inyecta de negatividad/veneno y te salpica de ácido el espíritu. Si pateas, te
conviertes automáticamente en un ahogado. Estás cavando tu sepulcro.
La tumba te esta
espera y la muerte no tiene lugar mas que para ti. Los primeros años son
eternos, como una lanza penetrando la armadura lentamente, no cabe mas que
decir estupideces, escupir pequeños logros, escupir grandes derrotas y hablar de
los campos de batalla. Todo, así como nuestra campaña de guerra… se cubre de
neblina.
Me disponía a
cursar la Universidad del olvido, intentando dejar atrás lo vivido y convertir
en blanco y negro mi vida. Pero nadie puede salvarte más que tú mismo y la
adaptación es “inminente”, pero no te
salvas…cala. Así como cala la vida, como cala nacer, como cala morir, es una
solicitud al creador para ser castigado.
Adaptarse es un dragón,
es un matrimonio, que sacrifica, que lustra, que no perdona y quema. Adaptarse
es un monte que tiene animales salvajes, donde tu hogar se ve amenazado
constantemente por los demonios. Si no meditas en silencio te pierdes como las
almas en alta mar; ahora panteón verde, cero absoluto, días de olvido, noches
de gloria. Son momentos que se pierden en el rincón más destructor.
Metamorfosis
La risa de tus
pies se levanta con la brisa del verano, me deja un tanto perplejo.
Tus huellas son
gigantes…como si se tratara de elevar algo inexistente, gas etéreo.
Las memorias
vuelan como aves y así se van a otros nidos… me abandonan.
Memorias de
madera, de olor húmedo, fotos de aquellas terrazas eternas de acabados
perfectos. Recuerdo el abrazo de la lluvia y el olor a café quemado, las
amapolas, las canciones de Silvio Rodrigues y los pájaros que se postran en la
terraza. La madera mojada tiene un olor de olvido que ni siguiere las mariposas
pueden colorear, conquistar o desvanecer.
¿A dónde te
fuiste felicidad voladora que atas a las palabras del sol? Que se sienta de
nuevo la transición de un pasto a otro. Que se comprendan los vocablos de los
árboles, que se festeje/disfrute la creación de la tierra, que se dejen oír las
voces de todas las campanas.
Que podamos
navegar en un mundo nuevo de caminos. Que las auroras de la nueva vida, “vida
de gnomos”, nos permita ver más allá de los trenes que pasan y que nos ciegan
la mirada. Si pudiera conservar tu mirada así como un collar, si pudiera
atrapar tu voz y recordarte como recuerdo el verano del 2003 o la independencia
de mi país. ¿Dónde quedó la flor de la juventud?, ¿Dónde quedo la fuente de la
abeja?, ¿Hacia dónde se fueron las memorias del séptimo arte brasileño?, ¿Armas
de fuego?
Redención
Así la sangre se
vierte, se hierve y sale disparada por la cósmica tubería. Así la calma llega y
se hablan todas las lenguas con armonía. Como si fuera una antigua tierra; todo
se calma, todo se respeta…cae el silencio.
Por fin se va
lejos la marea, todo se acomoda y se continúa el camino con ganas de vivir. La
ruta que nos marcó se ilumina, la paciencia se deja sentir y se acomodan los
engranajes. La maquinaria celestial habla, dando su último sermón. El ciclo se
cerró.
Regreso y me
siento en mi trono dálmata. Reposo como si hubiera pasado un terremoto y se
acomodaran por fin las aguas. Regreso a mi tierra mental, la que tiene añoranza
de lo que realmente siento, de la tierra natal.
Por fin puedo ser
un padre y un amigo. La cárcel se desvanece y otros desafíos alumbran el
horizonte. Con tranquilidad a la distancia se ilumina el arco iris que los
antepasados nos heredaron y que las estrellas predijeron. Por fin somos
nosotros los profetas.
[Felix Medina, Julio del 2012]
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