Y salí del
vientre de mi madre,
para comprender
mi lugar en el mundo.
Levanté la primera
piedra,
para observar
mi lugar en el mundo.
Aprendí a
hablar,
para escuchar de mi lugar en el mundo.
Toleré
atento,
para aprender
de mi lugar en el mundo.
Vi el sol,
me quemé los ojos,
para sentir mi lugar en el mundo.
Aprendí de
la abeja trabajando con la flor,
para nacer con mi polen del mundo.
Me vi
crecer entre los dedos del sufi,
para bailar
con mi lugar en el mundo.
Reflejando en
el agua,
la obscuridad de los poros se abre…
Y en el silencio, floreció,
mi lugar en el mundo.
En donde no
importa lo que veo,
no importa
lo que siento,
lo que
odio, lo que amo,
lo que
idolatro, lo que destruyo,
lo que
escupo, lo que construyo,
lo que como,
lo que no entiendo,
lo que
enseño, lo que profeto,
lo que
callo, lo que hablo, lo que engaño.
Todo plasmado
está,
como una
huella de polvo,
en el
espacio, en el sin tiempo,
en el
vientre de mi madre…
En donde
abro la boca que nos une a todos,
y la
cascada de estrellas, fluye,
se derrama…así..
tal cual.
Me parece entender que este poema nació en el interior del Temazcal de Yepomera. Gracias por compartir.
ReplyDeletePudiera ser...pero no fue creado así necesariamente. Como siempre le menciono a los lectores, lo más importante es lo que te dice a ti el poema y no la razón o el por qué lo haya escrito yo. Saludos. IN LAK ECH. Ya extraño otra vez.
DeleteLa Madre humana y la madre tierra te protege pero de repente salimos a la realidad y hay que luchar como unos verdaderos guerreros para poder estar al 100% y lograr la felicidad anhelada ya que no todos los seres vibran bajo la misma vibración .
ReplyDeleteAsí es hermana...es ahí dónde trabajamos, como dice el Kabbalah, con el pan de la vergüenza...todo es posible, porque somos el vehículo de luz en transformación, en evolución...vamos a mejorar nuestra luz todos los días en compañia de la madre tierra, la gran madre...un trabajo de todos los días en la eternidad. Saludos.
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